martes, 8 de diciembre de 2009

Ejercicio

Escogimos una palabra al azar, “estafa”, y escribimos cinco minutos:

Ángela

Muchas veces ha sucedido. Crees que no te volverá a pasar, que después de ésta aprendiste la lección, la pérdida y el dolor es grande, los años van pasando, la prevención es la constante compañía, ya estás advertida, alerta, pero qué va… Aún así, vuelves a caer, vuelven a estafarte, simplemente… te vuelves a enamorar… Caray, qué gran trampa, taparse los ojos, negar la razón, el corazón palpita tantas veces como lo veas a él, con éste no te pasará nada, jamás te engañarán.

***

Laura Sofía

Yo no sé, ya no soy. Me engaño constantemente entre el humo que se aleja de mi boca para cruzar la calle. Vaya que eres una farsa, hija de nadie. Deleite absurdo y superfluo, búsqueda inagotable. Pasan las horas, los días, y aún intento rescatar la última gota que se perdió entre las líneas del piso… asfalto débil, impotencia. Finalmente, llegas pretendiendo desconocerme, pero yo tengo algo que decirte… es voluntario el intento por escapar de tu vida a través de mi negación.

***

Sonia

Te prometieron un trabajo y te piden a cambio un desayuno con caldo, chocolate, huevos revueltos y pan con queso.

Te dijeron que pertenecía a la realeza y la pobre dama, al final, era una más de la lista de hampones.

Te prometieron punta de anca y al final te sirvieron sobrebarriga.

Te prometieron una patria nueva y te entregaron el mismo nido de ratas con el que tuviste tantas pesadillas.

Te juraron una vida entera y te dejaron tus limpiones y una cafetera bajo la cama.

¡Te entregaron una fina chaqueta de cuero! Y cuando abriste el paquete, encontraste el olor nauseabundo de la cobija de un indigente.

¿Qué sabes?

***

Andrea

Estafa I

Película desierta. “Dos mentiras en ese título”. Plata quemada. Una noche con un buen hombre. Dos amigas beben vino. Otra noche, con el mismo hombre. Varias preguntas. Dos desiertos. Tiempo.

Estafa II

El pan de la abuela en el horno se quema, mientras sus nietos revuelcan la cama nupcial. Pasos en las escaleras. El abuelo, deteniendo en el umbral, carraspea. Francisco y Juliana se miran a los ojos sin que surja el deseo de abrirse. La abuela sube la aguadepanela y el roscón de la tarde, y queda a las espaldas del abuelo inmóvil.

Estafa III

Pajaritos. Muñequitas. El paraíso de los sordos y, aún más, de los mudos. Hecatombe grita el periódico. Todos vamos a las oficinas. Apagan la luz a las siete.

***

Nadia

Estafarse a uno mismo llenándose de pensamientos sobre lo que debería ser y dejar de ser. No he hecho esto, no he sido lo otro, he dejado de vivir, no conozco el Polo sur. No he sentido el rojo del atardecer en las pestañas. Quizás no me conozca. Nadar en lagos congelados, pisar desiertos abandonados.

***

Catalina

Ella estafa a todos, todo el tiempo, en todos lados.
Cuando nos encontramos, estafadoras profesionales, la lucha es intensa.
Ayer me dio un beso sin lengua. Hoy hicimos el amor, pero no me dejó terminar. Me dice que no veamos en la tarde, y al otro día llega a las cinco y se va a las seis porque ya es de noche.
Yo le digo que la voy a llamar y la llamo cuando no puede contestar. Le prometo invitaciones a cine, y le propongo una película que no le gusta.
“Esta lucha no tiene fin. Yo quisiera amarla, con un amor clisé, temblar esperando, con taquicardia, enferma de tanto querer. Yo quisiera, pero estoy seca.”


Luego soltamos la tinta mirando una fotografía:


Ángela

Nieve. Materia blanca sobre el techo de mi casa, adornando mi bella Navidad como adorna la espuma mi caliente chocolate.
Acaban de llegar mis hermanas y “chips”, el perro. Los regalos no son muchos, pero no importa.
Está nevando y lo demás no importa. Las galletas están listas, las fresas no se han acabado y alguien se comió las papas fritas. Alrededor de la mesa, las sonrisas se enmarcan.
La música no puede faltar y mucho menos ese intenso…

***

Laura Sofía

Se hunde. La huella sobre la nieve se expande, revela la caída de aquel hombre que llevaba la culpa sobre sus espaldas. Las hojas fueron cómplices de la tarde y el cielo se iluminó en el segundo paso. Sigue caminando, no te rindas… faltan pocos metros para llegar a casa; descargar es el fin, pero también el inicio de una nueva culpa que cargarás cuando decidas marcharte de nuevo.

***

Sonia

Si, ya sé.
Esta es la casa de tus sueños,
donde dos pequeñas,
vestidas como bailarinas,
te dirán lo mucho que quieren
que les cuentes un cuento
de esos que te dejan con la tripas revueltas.

Esta es la casa donde no estará el pintor
que alguna vez imaginamos como tu esposo,
la casa donde pensarás en la danza
como alimento espiritual, golosina,
acaso refugio para tu corazón,
blanco más no blando.

Te pondrás un suéter tan grueso
como los tapetes de la casa.
Acabarás con los Kent No. 8 de la región,
tendrás el pelo tan largo como siempre
y la mirada ansiosa de más nieve.

Así eres tú.

***

Nadia

Camino por la nieve, ya las hojas secas no crujen bajo mis pies, el cielo está despejado, los árboles se fueron vaciando, desocupando, desnudando. Las capas de frío me petrifican. Hay un desierto alrededor, un desierto congelado, plano infinito en el que no quiero perderme. Si pudiera flotar en él, nadaría a través de las sombras, me clavaría desde un techo blanco.

***

Catalina

Iba en un bus por la carretera, a Holanda. Portugueses, chilenos, mexicanos, nosotros, la nieve en la ventana. Me golpeó suavemente. La imaginaba más algodonada, más blanca. Al llegar, me quité los guantes y sumergí la mano. Abrí la boca y tragué.
Es bonita la nieve.